
Dieciocho horas. Sin acortar el tiempo.
Cada lote empieza con masa madre viva y termina cuando la masa lo decide. No hay fórmula rápida — hay un proceso que se puede ver etapa por etapa.






Masa madre viva: el único leudante
No usamos levadura comercial. La fermentación la conduce una cultura activa de microorganismos que alimentamos diariamente. Su ritmo dicta el del pan.
El resultado cambia levemente con la temperatura y la humedad del día — eso es señal de que el proceso es real, no de que algo salió mal.
Fermentación en frío: el tiempo hace el trabajo
Después del amasado, la masa descansa en frío entre 12 y 18 horas. El frío ralentiza la fermentación y desarrolla la estructura de la miga sin atajos enzimáticos.
No hay mejorantes de masa ni ascorbato de sodio. Solo harina, agua, sal y tiempo.
Horneado: temperatura alta, sin vapor artificial
El pan entra al horno frío directo de la cámara de fermentación. El choque térmico abre la greña y fija la estructura de la corteza. Sin aditivos que la simulen.


Cuatro ingredientes. Todos reconocibles.
Harina. Agua. Sal. Masa madre. Eso es todo lo que entra en el pan. Si un ingrediente necesita explicación química, no va en la receta.
Sin dióxido de cloro. Sin emulsificantes. Sin conservadores. La fecha de caducidad corta es evidencia del método, no un defecto del producto.
Sé el primero en saber cuándo abrimos
Deja tu correo. Cuando el pan esté listo, tú serás el primero en enterarte — sin ruido, solo un aviso.
